Leí en el periódico que navegaban con niebla y que uno de los recientes huracanes había modificado sensiblemente la posición de una barra de arena en un lugar de difícil paso.
Que hayan tenido ese percance dos días después de zarpar supone una curiosidad añadida, pero no veo que haya de ser motivo de descalificación.
No entiendo que cuando alguien se atreve a comentar que en determinados barcos es una temeridad emprender grandes travesías vuelen sillas, y cuando alguien que quería intentarlo y sufre un infortunio inesperado se le critique de esa forma.
No sé donde está el límite de lo correcto y lo criticable.
Lo siento por ellos.
Saludos
