Re: Un sitio para cada cosa (III)
Gordon, la punta o clavo con el que sujeto las monedas, no las aprieta en absoluto y por tanto están completamente sueltas, de forma que la fuerza de la gravedad (g) aún escorando (g'), las vuelve a dejar siempre en su sitio y si un cajón estuviera medio abierto, podría acabar de abrirse, pero su parte posterior quedaría (supongo) tarde o temprano sujeto por la moneda.
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Siempre llevo un fino sedal, con un anzuelo y un señuelo en el bolsillo, para cuando llegue mi hora, y me halle navegando, con Caronte hacia el otro lado del río, aprovechar para hacer curri; pues no hay duda que daré mejor impresión, de presentarse ante el portero con unos buenos peces recién pescados como ofrenda.
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