Tuve un enrrollador defectuoso que tenía la gracia de quedar trabado con la vela a medio enrrollar siempre en días con viento fuerte y mar formada y llevando críos en el barco. Fallar en días de calma y buen tiempo al parecer no le interesaba.....
Soltar el as de guía de la escota en banda con el foque portando era posible, pero la que lo sujetaba al empezar a dar bandazos no era posible por los latigazos que propinaba.
La solución era dejarla quieta,con el foque portando y salir navaja o cuchillo de cortar el pan en mano,en plan filibustero, cortar la escota cerca del puño, para minimizar daños, y tan pronto como el foque quedaba suelto, timón a una banda, motor en marcha, y a enrrollar el barco al foque llaman.....
Cualquiera que nos viera no entendía en que consistïa la “gracia”...
Sustituí el enrrollador, lo destruí y lo llevé a vertedero. Muchos meses después recibí una carta de Beneteau para anunciarme que el enrrollador con el que habían equipado el barco era defectuoso y que me emviaban a un distribuidor de la marca a cambiarlo por otro correcto.
Les contesté que llegaban tarde, ya que lo había cambiado y destruído.
Poco después, y sin solicitarme la menor prueba de lo dicho,recibí un cheque por el importe de un enrrollador nuevo pese a no haberles reclamado nada, y me solicitaron encima mil disculpas por las molestias ocasionadas.
Tenemos más tendencia a criticar los fallos que a ensalzar los gestos loables. Realmente consideré que se habían comportado con responsabilidad, máxime cuando habían pasado casi tres años desde la entrega del barco.
Salidos cordiales:
