Yo soy otro de los afortunados.
Lo he visto una sola vez en mi vida, navegando hacia Cuba en la regata Cádiz-La Habana del 2001.
Fue a unas 1500 millas de Haiti, en el paralelo 20, entre el 20 y 25 de Enero. Tenía la costumbre de ver siempre el amanecer y el atardecer (fantásticos, por cierto

) y uno de los atardeceres recibí el premio.
También vi un arco iris naciendo a menos de un metro de nuestro barco.

Y os aseguro que no hay olla llena de oro debajo
Tampoco yo vi claro los sentimientos de mi corazón, pero durante la travesía del Atlántico aprendí a saber que es lo que realmente necesitas. Si podéis hacerlo algún día, os lo recomiendo. Verdaderamente hay un antes y un después.