Os voy a relatar una anécdota real que tiene por protagonista a un amigo que hace mucho tiempo que no veo. Prefiero no decir su nombre pero los que estábamos presentes - incluido él- nos reímos mucho cuando la recordamos.
Era un día gris, frío e invernal en el puerto de Sada - ría de Ares,
Por aquella época solo habían un par de pequeños pantalanes con poco calado. Los barcos los teníamos en muertos. Nuestro amigo estaba estrenando barco y por eso alquiló una plaza en la cabecera de uno de los pantalones.
Hacia bastante viento y apenas había movimiento en el puerto. Aunque en teoría no está permitido navegar en el puerto a vela, nosotros hacíamos bordos y maniobras en un First clás 8 entre los barcos y los muertos a un ritmo frenético en parte porque nos obligaba la disposición laberíntica de los muertos y para correr el frío.
A lo lejos vimos llegar a nuestro amigo en animada conversación con un grupo de chicas de las que destacaban sus risas nerviosas.
Fueron subiendo todos al pequeño velero y nuestro amigo les daba instrucciones en su rol de experto marinero,. Nosotros nos acercábamos y lo animábamos. Probablemente era la primera vez que salía ejerciendo como patrón.
Cada vez que pasábamos a su lado nos dedicaba algún comentario en parte para reafirmarse y en parte para pedirnos consejo.
Llegado un momento nos vimos en una situación bastante cómica, el patrón recién estrenado decía para su público de chicas entregadas
Bueno ahora encenderemos el motor.
Posteriormente una a cada banda intentará que no golpeemos los barcos y mientras yo doy atrás, otra me soltara las amarras de proa.
Nosotros desde el barco -
Muy bien, muy bien -.
Al encender el motor, pasamos cerca y todos aplaudimos - inclusidas las chicas cada vez Mas entusiasmadas.
- bueno , atentas, ya tengo la guia de la calle en la mano y daré inmediatamente atrás, listas para cuando yo lo diga,
Apenas dio la orden, sentimos al motor acelerado a tope y seguidamente :
Cof cof cof.
Las chicas preguntaban ¿ que paso ? ¿que paso?
El patrón muy nervioso nos imploraba con sus gestos que nos volviéramos a acercar.
Que si vuelve a encender el motor, y nada, estaba bloqueado.
Que vuelve a amarrar el barco que está trabajando sobre el eje y el arbotante.
¿ y ahora nos preguntaba desolado?
Pues ahora tienes que tirarte y cortar el cabo.
No jod...así ?? no hay otra solución ???
Solo tirarse con un cuchillo
La verdad el viento y el frío desanimaban a cualquiera pero desde nuestro barco nos unimos a las chicas que lo arengaban repitiendo su nombre cada vez más alto llamándole machote,
Así estuvo casi media hora hasta que finalmente se tiró y pudo cortar el cabo.
Cuando salió muy orgulloso y las chicas corrieron a cubrirlo con una toalla, nosotros le gritamos.
Muy bien muy bien : los tienes así, al tiempo que con nuestras manos abarcábamos el espacio que podría mantener un buen melón.
En ese momento nos contestó:
No en este momento lo tengo así,
juntando el pulgar y el índice dejando espacio únicamente para contener un dedal.

Os podéis imaginar las risas que todavía perduran a lo largo de los años. Lo de menos fue lo que le pasó, pues nos puede pasar a cualquiera, sino por su sinceridad ante un público tan entregado