Me has hecho recordar la travesía que realicé en el 2008 desde Menorca a Cerdeña. Al llegar no pensé: "que coño estoy haciendo yo aquí" sino "como se me ocurre salir de travesía sin tener todo correcto".
Ibamos cinco tripulantes, pero solo uno, además de yo mismo, tenía experiencia de navegación. El piloto automático me iba dando la castaña unos cuantos días y yo miraba para otro lado. Esas perezas que, de vez en cuando, te dan y no deberías dejarte llevar por ellas.
La travesía se realizó con un mar un tanto incómodo. Olas de través que pasaban de marejadilla a marejada y poco viento. El tripulante con experiencia estaba recibiendo un tratamiento a base de anti-inflamatorios, lo que le tuvo "llamando a Juan" en muchas ocasiones. En la segunda noche el piloto automático dejó de funcionar (se le rompió la correa de transmisión) y tuve que dar un curso rápido de aprendizaje a los otros tripulantes bisoños de como navegar de estrella en estrella para no estar pendientes del compás. Y eso no se aprende en un ratito.
En esas fechas yo no tenía plotter y navegaba por estima. Cada dos horas comprobaba mi situación en la carta por medio del gps para corregir el rumbo.
Cuando pude distinguir la luz del cabo Caccia fue maravilloso pues les dije a los tripulantes que apuntasen a esa luz y así pude descansar un rato. Llegué hecho polvo.
Moraleja: nunca salgas sin el piloto automático (o de viento) en perfectas condiciones. Es imprescindible.

Disfrutad de Sicilia. Es muy bonita
