También por esa razón me asocié a Anavre. Me resistía al cambio de bandera y preferí, de momento, colaborar para intentar que cambiase la realidad.
Me di un plazo para ayudar a encontrar una solución colectiva antes de buscar mi solución individual.
El plazo está prácticamente expirado. Sólo espero a tomar la decisión a que se aclare un poco el lío.
Mientras observo, desanimado, que parece preocupar más, en general, la situación de los que ya cambiaron de bandera que la de los que decidimos aguantar un poco a la espectativa de una mejora sustancial de la normativa española.

