Cita:
Originalmente publicado por Prometeo
Siempre habrá justificación para el amateurismo.
Las horas de uno mismo no se valoran.
En teoría porque es ocio no negocio.
Unos te dirán
que así aprenden.( es importante ser autosuficiente en el mar. En este prima la autarquía la organización. La primera es más ineficiente pero te otorga más Libertad )
Que de esa forma llevan el barco de su mano. Para subcontratar hay que saber, puede quedar estéticamente bien, pero no como debe ser.
Que no es la misma épica. El relato también es importante y forma parte de los motivos que impulsan a las personas a abordar objetivos absurdos para el resto de los morrales - La propia travesía oceánica es uno de ellos.
Hay gente que se embarca en hacer el Escorial con palillos y es obvio que no cuenta las horas. Un amigo hace años construyó un torno para hacerse el mismo los winches. Marinizó un motor de una Sabra J4 y diseño y se construyó todo el barco. Hacia pesca submarina y un día se quedó sin motor, uso uno de los los remos como mástil, una toalla de vela y el otro remo de timón y quedó prendado de la vela. Lo bueno es que consiguió ganar durante muchos años todas las regatas con su barco artesanal y eso que era bastante follón salir con el porque las drizas entraban de un color y salían de otro, pues las empataba para ahorrar dinero
Es obvio que perdió michismimas horas pero acabó siendo un catedrático del asunto,
Si tu objetivo es salir cuanto antes a un coste menor, es obvio que debes subcontratar todo lo que puedas a profesionales. Eso es lo que se hace en el mundo de la empresa para ser más competitivos y eficientes, pero hay muchos mundos y mentalidades y todas son respetables amigo Cesar
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en mi opinión, basada en dos veleros de fibra y en los años que llevo en la construcción del velero Nerea he de decir que la máxima de tiempo o dinero es la que prima. Es cierto que el tiempo propio no se contabiliza, al menos del mismo modo que te lo contabiliza un profesional de a tanto la hora. Yo tenía una profesión que estaba bien pagada, al menos para la ecuación de ejemplo, pero en su día decidí que me era más rentable hacérmelo yo mismo (y estar dónde me divertía más), aunque el resultado no fuera "profesional" a estar trabajando en algo que, aunque me reportase más económicamente hablando, no me apetecía.

Aun así, creo que hay cierto "romanticismo" en la autoconstrucción vista desde fuera... es cierto que visto en conjunto es gratificante ver como va creciendo el "hijo/a" pero hay fases que no son gratas, ni fáciles ni producen otro efecto que el del odio. Por ejemplo, en mi camino, el chorreo del interior y depósitos de agua dulce, fue una autentica tortura. Calor, aire irrespirable, posturas increíbles, arena hasta en la foto el DNI... dos semanas... porque la arena hay que sacarla a cada poco para poder continuar.

Otra experiencia para no repetir, la fundición del plomo...

Si volviera a meterme en otra como esta, estas dos fases las pagaría encantado, porque realmente no me aportan nada. Y eso que yo llegué al proyecto con casi todo el casco terminado, no quiero ni pensar en un chapón de 5mm que no quiere ir a su sitio colgado de un polipasto y uno sólo para todo. Seguro que el amigo Juan (Solís) puede dar fe.
Si contratas, tienes la incógnita de meter a un desconocido en tu barco... y un profesional es aquel que cobra por hacer un trabajo. Se presupone que cobra por hacerlo bien. Pero en este mundo nuestro hay mucho profesional terrestre que se mariniza añadiendo un cero a la factura. Dar con alguien que sepa que es trabajar para un barco es difícil, se encuentran, pero no es fácil.
Uno de los defectos (o virtudes) de los amateurs es que se le da mil vueltas a todo y tendemos a sobredimensionar todo, por si acaso...

En fin, unas

me voy a darle un poco de fosfórico al aluminio...
