Aquí tenemos un velero magnífico
un peso pesado de carena
clásica, pie de roda recortado y máximo calado en popa, carena clásica que soluciona los problemas hidrodinámicos de la carena tradicional, con profundo pie de roda y quilla horizontal
-non quero, non quero
-bueno, vale, a ver qué le buscamos a este neno
Aquí tenemos un velero magnífico
un semi pesado que de otra forma y con otros medios -con apéndices abatibles- consigue lo mismo que la carena clásica y va un paso más allá por ese buen camino, y bien le podríamos llamar neoclásico
-non quero, non quero
-vaya, hombre, difícil es de contentar este chaval tan exquisito
-non quero, non quero
-jooooder con el crío este ya me está empezando a tocar las narices
Pues aquí tenemos un queche ultraligero,
un raro queche ultraligero del que solo hay diez o doce ejemplares
-non quero, non quero estudiar ese moderno queche ultraligero
-pero, entonces, por el amor de los cielos, qué carallo quieres
-pues quiero hacer una
ovra de harte
+ no quiero un queche moderno, quiero el aparejo de un queche viejo
+ quiero un casco de balandro
+ quiero un berenjenal de apéndices
-Y ahí no acaba la cosa, señoras y señores, y ahora viene lo bueno (redoble de tambores): quiero encajar todo ese berenjenal, lo quiero encajar de forma tradicional, sin calcular, a ojo de buen cubero sin hacer un puto número sino siguiendo un viejo dicho que me he encontrado en un viejo libro pues mi religión me prohíbe gastar dinero en libros y es muy cansado leer artículos científicos
-pues, macho, ole tus cohone
La ovra de harte dadaista que con razón se llama sin razón dos tiene tres padres: el primero se llama capricho, el segundo se llama arrogancia y el tercero se llama ignorancia