La única vez que entré - hace ya muchos años- venía de Mallorca directo y para no perder mucho tiempo y como coincidía con la hora de comer, decidí entrar en Palos. La comida en uno de los restaurantes fantástico y el barco amarrado Justo delante, pero por aquella época no había boya y aunque estaba advertido de la piedra no deje de hacerle una muesca con la orza
