Re: XV Regata Ophiusa 2018
Nosotros no terminamos la regata, otra vez con gran dolor de corazón.
La causa: una encadenación de errores de los que hemos aprendido, y que paso a resumiros:
El primero y principal, mío, por empeñarme en salir a la regata con algunos problemillas de salud que arrastro hace un tiempo y que me han limitado bastante.
Otro error importante: meternos en un regatón como la Ophiusa con muchas cosas nuevas en el barco (el pobre este año ha sufrido todo tipo de averías y ha pasado más tiempo en reparaciones que navegando) y sin haber tenido tiempo de probarlas. Eso, más algunos cambios en la maniobra que hemos ido instalando, para adecuarlo a la navegación A2 que practicamos habitualmente, que no han terminado de estar instaladas hasta 24 h antes del día que hicimos el traslado a Sitges, y que tampoco habíamos podido probar.
Lo primero que nos falló fue el asimétrico con almacenador. Lo probamos el martes, subiendo el barco a Sitges, y ya tocó subir al palo para deshacer el inmenso pollo que se nos lió al intentar desenrollarlo. Una vez lo conseguimos, pudimos navegar fenomenal con él, no nos dio problemas al enrollarlo, y supusimos que el pollo se debía a que habíamos hecho algo mal al desernrollarlo, así que por ese lado íbamos tranquilos. Craso error. Después de una salida correcta en la regata, decidimos izar el asimétrico, y al sacarlo del almacenador el pollo fue mucho peor que la primera vez, con el agravante de que esta vez subir al palo no arreglaba nada, así que perdimos unas dos horas desfaciendo el entuerto. Una vez arreglado, navegamos bien con él, y fuimos recuperando algunas posiciones.
Cuando perdimos ángulo de viento, enrollamos el asimétrico, y fuimos ciñendo a buena velocidad, pero cometimos el error (otro) de meternos un poco hacia tierra para aprovechar luego el role previsto a SW, que no llegaba ni a tiros. Así que por la noche nos vimos en una encalmada en la que fuimos avanzando muy despacio hacia el sur. Como a media milla de distancia, veíamos las luces de un velero por nuestro babor, que según el AIS venía a rumbo directo de colisión. Le avisamos por radio, ya que teníamos preferencia, y nos dijo que iba a maniobrar. Pero se tomó con tanta calma la supuesta maniobra, que finalmente nos tocó a nosotros hacer una maniobra de emergencia para evitar la colisión. Nervios a bordo, mal humor, y múltiples maldiciones en arameo para el patrón No era un barco de la Ophiusa, era de la regata “paralela”, que aún volvió a pasar pegadito a nuestra popa en una maniobra de mal gusto cuando, al parecer, decició hacer un bordo a mar.
Durante el traslado a Sitges descubirmos que uno de los depósitos de agua tenía una fuga, así que para la regata sólo llenamos el otro, que supuestamente estaba bien. Pero un ratito después del incidente con el otro velero, abrimos un grifo y nos encontramos con que se había vaciado el depósito “bueno”. Hala, pues sin agua ni para enjuagar un taza de sopa… Tener que llenar un cubo de agua de mar por la borda para limpiar un poco los cacharros en el mini es lo suyo, pero el el Narsaq noooo… Otro mosqueo más. Puede parecer una cosa tonta, pero es que era una detrás de otra.
Nos pusimos a hacer cálculos. Nuestra intención era llegar a Formentera el viernes a mediodía como muy tarde para no pillar el castañón anunciado a partir de la tarde-noche. Pero con todo el tiempo que habíamos perdido con el asimétrico, la encalmada, el susto de la cuasicolisión, más el role al W que no acababa de llegar, veíamos difícil llegar sin que nos pillara el marrón. Y entre la frustración de todo lo que iba saliendo mal, y que mis fuerzas andaban más justitas de lo que era menester y razonable, decidimos retirarnos y poner rumbo a Valencia. Avisamos por radio y así lo hicimos. Pero Murphy seguía ahí, y navegando hacia Valencia sí que roló al SW, con 30 kn sostenidos y rachas de 35 kn, todo ello en el morro y con unas olitas la mar de antipáticas. Así que nuevo cambio de planes: enfilamos hacia Castellón y nos amarramos en su club náutico con la "inestimable" ayuda sus marineros, todo "profesionalidad y buen hacer"
Menos mal que el motor, nuevecito ya que el anterior se rompió varias veces hasta que el pronóstico fue tan desfavorable que se optó por el trasplante, no falló, al menos hubo algo que funcionó como estaba previsto… Ains…
En fin, una lástima. Echamos mucho de menos la cena en Formentera y pasar esos ratos tan agradables de todas las Ophiusas, pero creo que hicimos lo más prudente dadas las circunstancias, y aunque siempre te queda el gusanillo de “podríamos haber seguido” otras ocasiones habrá de disfrutar de nuevo con vosotros de navegaciones y buenos ratos.
Mil gracias, como siempre, a Josep Maria y a toda la organización de la regata por su buen hacer y su trato exquisito hacia todos los participantes. Este año, para goce y disfrute de Josep Maria, no voy a quejarme de no haber visto la boya, que ya hubiera sido un milagro verla justo este año en la bocana del puerto de Castellón…
  
__________________
El mar. La mar.
El mar. ¡Sólo la mar!
-Rafael Alberti-
|