Una Ophiusa para recordar, con viento, mucho viento, como le gusta al Nara.
La salida fue limpia, con 5-8 nudos de real que nos permitía una ceñida alegre con rumbo directo a Ibiza. Si el parte se cumplía, tendríamos 12 horas con estas condiciones, amurados a babor, y luego, tras un pequeño impás, el viento rolaría al oeste-sudoeste y arreciaría hasta los 25 nudos de real.
Conociendo los "pedazo de olas" que se forman en las proximidades de Ibiza cuando sopla fuerte del sudoeste, nuestra opción fue ganar oeste durante el tramo "bueno" - es decir, tirar hacia la costa - para poder afrontar el viento fuerte con un ángulo razonable (es decir, no de ceñida) hasta Es Vedrá.
Y así, en un momento dado comenzamos a separarnos de una parte de la flota. Pasamos junto a la Petrolera hacia las 4:30 de la tarde y seguimos tirando hacia Columbretes.
Hacia las 10 de la noche, con la luna llena en lo alto, el viento cayó y se hizo errático. Esta vez, a base de mucha lucha, conseguimos avanzar 7 millas de rumbo directo en las casi 3 horas que duró la encalmada. Fueron muchas pequeñas sumas de 1,7 nudos, 2,1 nudos, 2,3, 1,2, ... pero el barco no se paró.
Cuando finalmente se estableció el viento del sudoeste, rizamos mayor y enrollamos un poco el génova. Teníamos en ese momento "Es Vedrá" a 70 millas a rumbo 180 °. Lo habíamos conseguido!.* El viento subió hasta los 20-28 nudos de real, que en un descuartelar abierto nos daba entre 24 y 32 nudos de aparente, y así, con olas que yo diría que eran de unos 2,5 metros, nos tiramos 10 horas seguidas!.
Tensión, escota de mayor en la mano por si era necesario amollar en las rachas, cansancio, y navegando a velocidades de entre 7 y 8 nudos a rumbo directo a nuestro objetivo. Fue duro, muy duro, quien diga otra cosa creo que no estuvo allí, y también creo que nuestra estrategia, teniendo en cuenta las características de nuestro barco -el mas pequeño de la flota- y que íbamos a dos, fue la correcta.
En ningún momento el barco se fue de orzada ni tuvo una escora excesiva, pero unas cuantas olas rompientes sí que nos remojaron bien, y nos agotaron de tanto subir y bajar montañas de agua.
Llegando a Es Vedrá, cuando estábamos a menos de una milla de la roca, el viento roló de nuevo hacia el sur y arreció, impidiéndonos pasar por fuera si no era con un largo bordo "malo"; así que decidí tirarme de cabeza y pasar Es Vedrá por dentro. Creo que nunca he sufrido tanto, pues el barco casi se paró al quedarse sin viento. Tuvimos que hacer unas 5 o 6 viradas para salir de allí. Los dos mantuvimos un silencio frío, la tensión se palpaba. Pero salimos, salimos!, y desde allí ya todo fue una larga ceñida con 20 nudos de viento que nos permitió pasar la boya de la llegada escorando como unos campeones.
Agotados, pero muy muy satisfechos de nuestra regata. Al final, recorrido cubierto en 31,5 horas. Octavos en la general y segundos en el grupo "a dos", que nos dejó un gran recuerdo de esta, nuestra quinta Ophiusa, sin duda la mejor.
Gracias Josep Ma. por tu exquisita organización de esta regata.
Os dejo la imagen de nuestro track hasta Es Vedrá.

LDN