Yo creo que lo de menos es si el señor Reverte nos cae simpático o no, si habría que precisar todos los detalles y matices del Reglamento y costumbres de la Marina mercante - que por otra parte no tiene porque conocer y cada uno interpreta según su mejor entender cómo reaccionar ante el encuentro con un montón de toneladas que ya de por si tiene su propia inercia.
Yo por ejemplo procuro no molestar, a fin de cuentas estoy disfrutando de la navegación de placer y ellos están trabajando.
Si escuchara el relato de Reverte en una Taberna de verdad, me parecería muy realista y le diría que lo que describe es muy parecido a lo que yo siento.
Seguidamente le preguntaría:
- Tio - ¿ y que tal te va el aparato de visión nocturna ? Yo nunca me he confiado en ellos porque no sé cómo iría en una noche sin luna. Hace años me ofreció uno un ruso - supongo que birlado de los restos del ejército rojo y no me dio mucha confianza.
¡ cuanto te ha costado?¿crees que vale la pena gastarse los cuartos en uno?
