Eso sí que es desesperación.
Hundir el propio barco.
Sencillamente:
Una llamada al puerto: oye, me pasa esto.... necesito quitármelo de enmedio.
En tu mismo club o puerto habrá más de uno interesadísimo en hacerse con el barco a cambio de saldar la deuda que tenga.
Tú te quitas el lío.
Los papeles se hacen bien.
El nuevo propietario te quita el trabajo.
El nuevo propietario hace negocio para él o para terceros.
Todos salen ganando.
Sobre todo el mar.
Dos motores nuevos con 80 horas y en la misma frase "hundir" suena a broma de mal gusto.

