Personalmente, pesco por placer y suelo soltar a las presas.
Me quedo con un par de ejemplares para consumo propio, nada más.
No me cabe en la cabeza ver volver barcos en el club naútico, su patrón orgulloso de enseñar más presas qué nunca podrán consumir
y tienen qué regalarlos a conocidos y amigos, casi a la fuerza para quitarselas de encima.
Estas personas, de pescadores deportivos, tienen bien poco.
Ayer mismo salí, pesqué unos chicharos y verdeles, guardando cuatro
para nuestro consumo propio y los otros al agua vivitos y coleando.
Después nos quejamos de qué no hay pesca...
Un saludo,