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Hermano de la costa
 
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Predeterminado Re: La vuelta a Francia en el Tonic 23 "Corto Maltés".

Las líneas de vida de a bordo.


Hola navegantes.

Después de la limpieza general que sigue a cualquier paso por Marina del Cantábrico (está al lado del aeropuerto y el barco sale de allí negro) he instalado las líneas de vida de a bordo para la vuelta a Francia. Siempre las llevo en las travesías.

"Línea de vida" es cualquier cabo que puede salvarte la vida, como su nombre indica. En los veleros hay dos tipos, las de a bordo y las de arrastre. Hoy comentaré las de a bordo.

Son unas cintas que recorren el barco de proa a popa para poder circular por toda la cubierta siempre enganchado con la línea del arnés. Son cintas en vez de cabos para que no rueden al pisarlas, y yo las quito en invierno para que no ensucien el casco de moho y humedad debajo de ellas, porque en Santander están siempre mojadas. Curiosamente en España, que está todo tan reglamentado, para navegar en un velero se exigen los chalecos salvavidas con muchos detalles técnicos, pero no son obligatorios ni los arneses, ni sus cintas de unión a las líneas de vida, ni por supuesto estas últimas. Algo absurdo, porque si te caes al agua de nada te sirve flotar muy bien con un chaleco extraordinario si el velero se aleja de tí, y no digamos si navegas en solitario.

Al no estar reglamentado, cada uno instala las líneas de vida como mejor le parece y en los distintos libros y artículos se dan consejos contradictorios. ¿Por qué?. Desde mi punto de vista, porque cada barco es distinto y no se suele tener en cuenta.

El anclaje de los tripulantes al barco mediante los arneses tiene dos funciones:

1) Evitar que el tripulante caiga al mar, y
2) Si cae, evitar que se aleje del barco.

La primera es la principal, pero no siempre se logra. Es la función que se pretende cuando uno está en la bañera y se amarra a un punto fijo. Debe ser un amarre lo más corto posible, para que si das un traspiés, o recibes un golpe de la botavara, o pierdes el equilibrio al cargar un cubo de agua, recoger algo con el esquilero, o al orinar o vomitar por la borda, el anclaje te retenga antes de que caigas. Debe calcularse la longitud del anclaje para que no permita llegar más allá de la borda, y cualquier percance se salde con una caida dentro del barco. El anclaje en la cubierta no exije tanta robustez como los que comentaré a continuación, porque sólo va a aguantar el pequeño tirón de un traspiés o de un amago de caída. En el Corto Maltés es el herraje del carro de la botavara o la unión final de las cintas de vida de babor y estribor:




El problema viene cuando debes desplazarte por la cubierta a realizar maniobras en la proa (fundamentalmente con el espí o con el tangón del génova), y aquí intervienen las líneas de vida. Suele leerse que deben ir por dentro de los obenques y lo más cerca posible de la línea de crujía, que es la línea imaginaria que divide el barco en dos mitades de proa a popa. Desde mi punto de vista, esto es correcto para los barcos grandes cuya manga (en general superior a 3,5 ó 4 metros) permite que desde la línea de crujía a la borda haya menos del metro y medio que miden aproximadamente los cabos y cintas de anclaje de los arneses. Si es así y te tropiezas, o te tira una ola mientras te desplazas hacia la proa, el anclaje evita que caigas fuera del barco y el tropezón termina con tu cuerpo sobre la cubierta. Pero en los barcos más pequeños, y en realidad en cualquier barco si el traspiés lo das en el triángulo de proa, te caes por la borda amarrado a la línea de vida, y entonces lo importante es dónde acaba ese viaje por el agua.

En el Corto Maltés si pusiera la línea de vida por dentro de los obenques y me cayera al mar desde la proa, el agua me llevaría hacia atrás hasta que la cinta de anclaje del arnés se frenara en los obenques:


De allí es imposible que pase y me encontraría en el mar a la altura de la mitad del casco, normalmente a barlovento que es por donde se circula, es decir, al lado de una pared lisa y mojada, de unos 2 metros sobre el agua, por donde no sería capaz de subir, y menos con el peso de la ropa mojada.

Por el contrario, pasando la línea de vida por fuera de los obenques, el anclaje escurriría hasta llegar a la popa, es decir a la estela del barco, donde está la escalerilla y por donde saldría con facilidad.


Por lo tanto, en mi opinión en los veleros pequeños la línea de vida tiene que ir por fuera de toda la jarcia y de los candeleros, y permitir que quien se caiga al agua se vea arrastrado hasta el espejo de popa, por donde es más facil embarcar:


Allí, por supuesto, la escalerilla no tiene que estar amarrada arriba, donde no se alcanza desde el agua, sino derivar el amarre a un punto que se alcance desde el mar y fácil de soltar.

La tracción que produce un cuerpo arrastrado por el agua es tan grande que, aparte de producir lesiones a la víctima, puede arrancar los anclajes donde esté sujeta la línea de vida. Por eso en este caso, contando con que el accidentado caiga al agua, la línea de vida tiene que hacerse firme en los puntos más resistentes del velero. En el Corto Maltés la paso por las cornamusas de las amarras:


Todo esto son mis conclusiones personales y puedo estar equivocado o no servir para otro barco, por eso está lejos de mi intención dar consejos. Otro día os hablaré de las líneas de vida de arrastre.
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Las navegaciones y los libros del Corto Maltés:
https://cortomaltes2012.blogspot.com/
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Juan de Nova (01-05-2018), Loquillo (30-04-2018)