Si una conceionaria o un club, que a veces convergen en una sola entidad, se salen mínimamente de la norma, la consigna es ponerla a parir y no perdonarle la menor desviación.
Una y otro no emergen por generación espontanea y acostumbran a ir precedidos de una constante inversión y de una adopción de riesgos constantes ( pago del conon convenido, contratación de personal, mantenimiento y mejora de. Los servicios y espacios comunes etc etc.)
A la que se vislumbra la menor posibilidad de darles esquinazo y falsear la situación para sacar un provecho propio en detrimento de la concesionaria o del club, venga.... todos a dar ideas....
No me parece serio ni coherente, sinceramente.
Lo de transferir el barco conlleva el pago de impuestos, que nos los podemos pasar por el forro ya puestos a falsear la verdad, y lo de firmar un contrato de ida y otro de vuellta, pues doble imposición, y si el segundo contrato lleva fecha diferida goza además de la curiosidad de tratarse de un documento falseado.
Una vez montado todo el circo, los responsables del club acaban presenciando como el supuesto titular del barco ni aparece por el lugar, en tanto que un tercero hace y deshace “cual si se tratara del dueño” quedándosele a él cara de tonto y al socio real en una posición nada edificante para su continuidad de futuro en el club.
Si el interés personal ha de primar sobre el colectivo y el de los demás socios, todas esas ideas pueden valer con los riesgos de todo orden que conllevan.
Si lo que ha de prima es el interés colectivo del club y de los socios en general, no deberían valer.
Eso ya depende de cada uno.
Saludos
