Está claro que hay momentos malos, pero construir cosas reales y verlas materializarse es un gran placer.
Ya el día que dibujas el barco en el suelo para poner las bases es un gran día, ves las dimensiones reales y paseas por el barco y su interior como si ya estuviese construido y navegando...

Después es cierto que hay contratiempos y que el tiempo utilizado siempre es más largo que lo imaginado, pero cada cosa realizada o añadida es siempre un pequeño placer...aunque otra parte de ti está pensando en qué sobra y en como se puede simplificar lo inicialmente pensado..
Y un día izas velas y el barco anda y empieza otra relación de conocimiento y ajuste...pero ya de disfrute real (si el barco cumple tus pretensiones), no imaginado...
Hay gente que acaba renegando de la autoconstrucción, a mi me parece una experiencia maravillosa y que te hace conocer muy profundamente el barco en el que navegas...eso si, creo que no es compatible con las prisas..

Un saludo
