El amigo Prometeo es muy amable con sus comentarios y he de decir que a pesar de todos los pesares es el barco que mas he disfrutado, la libertad ha sido total y la empatia con el armador también, esto ultimo es imprescindible y entre otras cosas es lo que me llevo a dejar de hacer barcos, el tener que aguantar a armadores sin apenas cultura náutica, sin el mas mínimo gusto, racanos hasta la médula, discutiendo hasta la ultima peseta, entonces eran pesetas, lo único que tenían era dinero, pero eso por si solo no justifica una dedicación de corazón a un proyecto ajeno, en eso coincidía con Ingenieros como Joubert y Caroff.
En cuanto a los que construí para mi, básicamente el Simbad y el Tamata, la implicación emocional y la presión por terminar para poder trabajar con ellos, la bajada rápida de la caja de abordo y el como no de los "imprevistos" me llevo a caer en la ansiedad y en momentos depresivos, el final ya no fue una fiesta, de hecho bote el barco un atardecer sin celebración mas allá de estrellar la clásica botella de Champagne.
Prometeo podría hacerse un barco de muchos metros, creo yo, y en el mejor astillero posible y sin embargo ha optado por algo muy sencillo y encima ha confiado en alguien que no conoce de nada, ayer bromeando le decía yo a su mujer:
Supongo que Manu estaría acojonado cuando vio que había destrozado su barco ¿y si a este se le ocurre dejarme el barco así?
Me respondió que el confía siempre en las personas, esa confianza casi ciega ha hecho que me implique mas allá de lo acordado e incluso dejando de lado mis asuntos, porque aunque pueda parecer otra cosa, Prometeo no trajo el barco a Valencia porque estaba yo, lo trajo porque un amigo suyo, esta vez conocido de muchos años y vecino gallego, le dijo que se lo trajera aqui y que se lo reformaba, que había abierto sucursal en el RCNV .... al amigo aun lo estamos esperando

al final la vida es una lotería
