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Pirata
 
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Predeterminado Re: El Bahia las Islas por la ruta de los vikingos

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Originalmente publicado por kaia Ver mensaje
Parece que tenemos todo el tiempo del mundo y al final las horas se diluyen como el hielo en el trópico, llevamos tres días en Bretaña y parece que hubiéramos llegado ayer mismo, pero vamos por partes.

El 25 de Abril llega Luis, el cofrade Noruego, procedente de Oslo, esa misma tarde se acercan a despedirnos algunos de los foreros de los alrededores, Deigloria, Hippie, Jvales y Caribdis, Nicole y otros amigos, lo hicieron telefónicamente y sin más preámbulos al día siguiente abandonamos temprano Moaña, con buen día pero viento contrario a nuestra ruta, era necesario ir haciendo camino hacia el norte en medio de una meteorología que no acababa de mostrarse demasiado estable para cruzar el Cantábrico hasta Bretaña. Mi intención alcanzar Finisterre, navegando a motor, pegaditos a la costa para evitar la incómoda ola generada por los algo más de 20 nudos, que impertérritos sopaban casi en nuestro mismo morro, aprovechamos el único tramo, desde la isla de Ons hasta la ría de Muros para navegar a vela, dejando por estribor muy cerca los amenazantes bajos de Corrubedo.

A media tarde alcanzamos, con ya un ventarrón de casi treinta nudos, la bahía de Finisterre, largando el ancla en la playa de Langosteira, junto un par de veleros extranjeros que se resguardan de las inclemente nortada. A cada momento estudio la meteorología para el salto a Brest, y si veo una buena posibilidad de cruce saliendo desde Cedeira, unas horas después los modelos cambian y me dicen lo contario, así que de momento, al día siguiente hacemos un pequeño salto, navegando contra una incómoda ola corta a motor hasta la ría de Camariñas, refugiándonos en el puerto de Muxía, donde reponemos el gasoil gastado remontando las rías bajas gallegas.

Finalmente la decisión está tomada, el salto lo haremos desde el mismo Muxía, las previsiones no son las mejores, porque, tras el paso de una profunda borrasca por latitudes un poco más altas de las que este invierno han martirizado Galicia, queda un vacío barométrico en todo el Cantábrico, que para cuya travesía será necesario utilizar muchas horas de motor.

Salimos un viernes temprano pero con luz, toda la ría de Camariñas es un sembrado de artes de pesca y lo último que desearía en este mundo, sería enganchar la hélice en uno de ellos y tener que bañarme en las frías aguas. Aprovechamos el viento favorable del paso de la borrasca que sabemos se irá diluyendo a lo largo del día, como la mar que ha generado, con olas de entre cuatro y cinco metros, especialmente encrespadas, lo que provoca que Luis quede fuera de combate a las primeras de cambio, era de esperar, porque como ya me había anticipado, tiene mucha voluntad de navegar y aprender, pero poca experiencia en navegación de altura, por tanto, yo me había planificado una navegación en solitario, siguiendo mis habituales protocolos de sobra contrastados, en la cual toda ayuda extra, es bienvenida.

Como estaba previsto con la llegada de la noche mar y viento fueron en disminución y antes de media noche motor en marcha, Luis en el camarote se encuentra bien pero se siente inútil y quiere relevarme, pero yo prefiero que descanse, se recupere para día siguiente. La noche es magnífica con una luna que le faltan dos días para ser llena y en el AIS solo se ven los mercantes que hacen ruta entre los Finisterres francés y español, por nuestro babor, a una distancia de entre cinco y diez millas.

Al día siguiente, con la mar mucho más calmada, mi compañero se encuentra mucho mejor, hemos comido empanada y sándwich, que ya tenía preparados y me releva para que pueda echarme a dormir unas horas, esto es lo que se agradece cuando se navega acompañado y para medio día ya nos hemos adaptado, como si llevásemos una semana navegando. Preparo para comer un buen guiso caliente, una nueva siestecilla para completar mis horas dormidas y como nuevos, listo para otra noche en vela, sigo empeñado que Luis descanse de noche, que ya lo haré yo de día.

En lo que se refiere a Rufino, no ha tardado ni medio día en adaptar su ritmo a la navegación, comer, hacer sus necesidades en cubierta y dormir en su hueco bajo la capota, acaba de cumplir 13 años y se encuentra muy mayor, creo que este será su último gran viaje, no oye ni sale corriendo a ladrar cuando aparecen los delfines, me da congoja pensar que nos hemos de separar tras toda su existencia navegando juntos, pero así es la vida y hay que ser conscientes, aunque se me haga un nudo en la garganta cuando pienso en ello.

Pero las cosas no son como uno quiere, si no como los elementos disponen y a la previsión de que por la mañana de nuestro tercer día de navegación entrase una suave brisa de proa, fácil de navegarla a motor, al poco de amanecer ya teníamos casi veinte nudos, originando con rapidez una ola corta que a cualquier barco se le hace difícil superar, barajo otras opciones de recalada, porque en esas condiciones, faltando para nuestro objetivo casi cien millas, preveo una tortura de navegación, tanto para el Bahía las Islas como para nosotros.

Abro el rumbo unos veinte grados para tomar la ola por la amura e ir apoyados en la mayor con un rizo, este nuevo rumbo nos lleva a la bahía de Concarnau, cincuenta millas más al sur del objetivo previsto, conozco bien la zona, es una bahía donde se encuentran las islas Glenans y su famosa escuela de vela y aunque está sembrado de bajos, los franceses tienen muy bien señalizados los mayores peligros.

A pesar del cambio de rumbo, los rociones y los pantocazos son continuos, algunos tan fuertes que parece se vaya a descoyuntar el barco y para que a cada acometida de las erizadas olas, que ya han crecido hasta casi los dos metros, alimentadas por el viento en ocasiones sube hasta los 25 nudos, el motor ha de funcionar a casi su máxima potencia y aún así superamos por poco los cinco nudos de velocidad media.

Tras casi quince horas de paliza, en la que no ha sido posible que pudiera dormir ni cinco minutos arribamos a la deseada bahía de Concarnau, poco antes de ponerse el sol, me dirijo a la playa de Benodet, en la que ya estuve hace cuatro años fondeado, largamos el hierro y por fin podemos relajarnos, abrir portillos para ventilar la humedad acumulada, quitarnos los trajes de agua, la sal de encima y dar cuenta de una reparadora cena, porque desde ayer no hemos comido con fundamento y sin más historias a la cama, después de haber dado aviso a la familia y amigos de nuestra recalada.

Me meto en mi camarote, bajo el confortable edredón repasando los cinco días vividos, contento de que todo haya ido bien, no se haya roto nada y mi compañero, en su primera navegación de altura, si en principio estuvo KO, el resto del viaje ha estado a la altura de lo que pretende en un futuro ser un buen navegante, maneras tiene.
Nuevo día, nuevas previsiones meteorológicas, y hoy decido quedarnos fondeados, secar todo, descansar, comer bien y esperar al día siguiente, con viento favorable para alcanzar Camaret, como teníamos previsto en un principio.

Esta vez si, esta vez navegamos de lujo remontando a vela la costa hacia el Finisterre francés, el paso de Raz de Sein, saliendo temprano nos cuadra la corriente favorable, que en ese lugar es de 4 nudos, tenemos a la vista hasta seis barcos, esto es Bretaña, y la gente aquí navega todo el año y en todas las condiciones. En el AIS vemos al Wings of the Morning, un barco de un amigo de Bilbao al que Unai Basurko está acompañándolo hasta el Báltico, hablo por radio con ellos, no nos veremos porque van a aprovechar el viento favorable, aunque para esta noche va a ser duro y continúan sin parar hacia el mar del Norte, es lo que tiene ir con un duro navegante trasmundista.

En Camaret atracamos, todo cerrado en este Primero de Mayo, pero no pasamos de tomamos una cervecita en un viejo pub bretón, en adelante ya no tenemos mucha prisa, la primera etapa ya está cumplida y hasta el día 9 no esperamos a Fermín, que recogeremos en Cherburgo o en Dunkerque.

Salud

Una pena habernos perdido la despedida. Muy chulo el vídeo. Esteremos muy atentos desde el Malviviendo a vuestras noticias y próximos vídeos. Buen viento y buena proa
Un saludo
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