Los Franceses dicen “Petit Bateau, Petit Problème” y si bien es cierto que los gastos de amarre, velas, repuestos, etc. son considerablemente menores. No es menos cierto, el ninguneo y discriminación que los clubs nos hacen a la hora de organizar regatas interesantes.
La última ha sido las "
100 millas de laredo” organizada por la federación Cántabra de vela y el Real Club Náutico de Laredo, que han fijado en una eslora mínima de casco de 7 metros para poder participar.
Ya son demasiadas veces que los organizadores de regatas, consideran la seguridad de sus participantes únicamente en la eslora de las embarcaciones.
Esta regata en concreto, es una regata costera A2 con una distancia máxima a un gran puerto de abrigo como Laredo o Santander de unas 7,5 millas.
Se me ocuren varias opciones diferentes y más acertadas para establecer el “corte de seguridad” en este tipo de regatas.
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Categoria de Diseño: Barcos como los first 211 con categoría B(60 millas de puerto de abrigo) o los minitransat categoría A (oceánicos) no pueden participar.
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Experiencia del patrón y el barco: se puede pedir un mínimo de participaciones en otras regatas en el último año
-Velocidad media del modelo del barco.
En el peor de los casos pueden analizar aquellos modelos o barcos que estuviesen en el “límite” de sus “condiciones de seguridad-rapidez”. Por encima de todo, creo que debe ser el Patrón de cada barco quien decida participar o no en una regata.
Nadie conoce mejor sus limitaciones y las de su barco que el propio patrón y sabe si él y su barco están capacitados para salir a la mar en determinadas condiciones de distancia, tiempo y meteo.
Pero claro en esta sociedad paternalista obviamos nuestra propia responsabilidad y la declinamos entera a los organizadores del evento. Si me dejan participar es que estoy capacitado y si pasa algo la culpa es de la organización.
No puede ser así. Debemos asumir nuestra propias responsabilidad. Hoy día tenemos tanta o más información que la propia organización y si nos pasa algo o lo pasamos mal, quizás no deberíamos haber salido en esas condiciones.
En fin, es un sentimiento agridulce ver este tipo de regatas tan escasas y tan necesarias en Cantabria y que aplaudo enormemente su realización



. Pero es tan frustrante no poder participar con mi “Petit Bateau” máxime cuando es un recorrido que suelo hacer 3 ó 4 veces al año.