
el secreto de la vida es alejar las prisas de nuestra cabeza. Así, no nos dará TAMPOCO tiempo para hacer todo lo que habríamos querido (si eso tiene algún límite), pero no sentiremos tanto agobio ni ansiedad. Prisa por empezar el proyecto, prisa por terminarlo después, prisa por llegar, prisa por volver...
Si disfrutamos navegando podemos también disfrutar pensando, imaginando, proyectando, construyendo... y contemplando sin más. Es un estado de ánimo al que el mar nos fuerza con sus ritmos el mismo que podríamos mantener cuando
navegamos por tierra...
