En efecto. Lo grave, desde mi punto de vista, es la casi total ausencia de solución a la demencial normativa española.
He aguantado el pabellón español, asociándome a Anavre, con la vana ilusión de hacer fuerza para cambiar las cosas.
Desencantado, había decidido ya el cambio de pabellón. Me paraba un poco el temor a la última ocurrencia en curso.
Se ha confirmado...seguiré un tiempo a la espectativa.
Pero me duele un poco (y me desanima) , comprobar que la inmensa mayoría mayoría de las manifestaciones de indignación (y de propuestas de actuación) se refieren a aquello que afecta a los abanderados "belgas" y no al problema de fondo: la absurda legislación española.
El mensaje es: no te preocupes por la injusticia...huye de ella.
Eso, trasladado al ámbito político y social supondría: no te preocupes por mejorar tu país. Nacionalízate finlandés (p. ej.).
Decepcionante...
