Gracias
llenyalfoc por resucitar el hilo.
A mi como muchos de vosotros, la mar se me metio desde niño. Recuerdo los domingos veraniegos, con el seiscientos cargado a tope mis padres y mis cinco hermanos, con la mesa y las sillas de camping en la vaca mas la nevera llena de comida, de San Sebastian a Getaria.
Alli se relajaban mis padres y yo me perdia en el puerto de Getaria. Entonces las chalupas se amarraban una al lado de la otra. Eran todas de madera y tenian ese olor de gasolina, pescado y aguarras. Yo saltaba feliz de barco en barco. Tambien ayudaba a los marineros a amarrar su barco. En agradecimiento, Joaquin me sacaba a dar un paseo y me dejaba el timon. Unos años despues saliamos al chipiron.
En el colegio entro un año el hijo de un pescador con barco propio. Nos hicimos buenos amigos. En unas vacaciones incluso ayude en la campaña del atun. Nunca olvidadare ese marmitako en el barco despues de mas de 10 horas pescando bonitos. Un marinero de su padre, tenia un supermistral. Aqui comence con la vela. En este momento me di cuenta de que estaba unido al mar, al viento y a la vela. Un amigo del nautico tenia un 470 con el que haciamos regatas. Surgio la oportunidad de hacer la Armada Cup Race regata entre San Sebastian y Plymouth en un half tone frances. Aqui comenzo el envenenamiento de las regatas de altura.
Por motivos profesionales estuve en secano unos cuanto años trabajando en Alemania y USA. Eso no supuso que mi pasion por la vela disminuyera, si no todo lo contrario.