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El medio hombre de los tercios! Como alguien de origen humilde escala por su valentia y capacidad

Fuente: Mare Nostrum (Facebook)


"El "mediohombre" de los tercios"

Julián Romero maestre del tercio de Sicilia perdió un ojo, un brazo y una pierna durante 40 años de servicio a la corona española, su historia comienza desde la base llevando al pie de la letra esa famosa frase de Alejandro Farnesio: "No puede ser capitán quien antes no ha hecho valerosamente el oficio de soldado", aquí comienza su andadura.

En 1534 un joven Julián parte de su casa a la edad de 15 o 16 años, hijo de un hidalgo jefe de obra y una madre sin título solo puede aspirar a mejorar su vida en los recién creados tercios. Embarca en su primera expedición formando parte de la Jornada de Túnez. La primera batalla en la que el joven participa es el asedio de La Goleta que guarda el puerto de Túnez, la cual cae tras 28 días de combates. Después el emperador Carlos I da la orden y se ponen rumbo a Túnez siendo atacados en varias ocasiones por los hombres de Barbarroja, el joven sigue curtiéndose en estas escaramuzas continuas y comienza a ganarse el respeto de sus compañeros de armas. Túnez estaba fuertemente defendida, 300 cañones guardaban sus murallas proporcionados por Francia. Los españoles asedian la ciudad hasta que algo torna la balanza definitivamente de su lado, en el interor de la ciudad 5000 prisioneros cristianos se han rebelado en la Alcazaba y atacan a los soldados de Barbarroja. El emperador no lo duda, y según cuentan las crónicas, lanza en mano se precipita a la cabeza de los tercios en el asalto a la ciudad, Barbarroja huye y los españoles toman la plaza.

Hasta 1544 estuvo sirviendo como soldado de los tercios en Italia, tras lo que pasa a formar parte de la expedición española de Pedro de Gamboa que acude en ayuda de Enrique VIII participando en la batalla de Pinkie Cleugh siendo decisivas las tropas españolas para la derrota escocesa, Romero es nombrado knight banneret, como caballero que sirve bajo su propia bandera en recompensa por su actuación. Los españoles son después enviados a los territorios británicos en Francia en los que lucharán varias veces contra las tropas francesas de Francisco I. Durante su estancia en la zona Antonio Mora, un capitán español al servicio de Francia reta al maestre Pedro de Gamboa a duelo singular, a lo que Romero se ofrece voluntario en representación de su comandante derrotando a Antonio Mora y recibiendo por esto el título de Sir, ya que el duelo tuvo verdadera transcendencia por servir a distintos reyes los combatientes en pleno conflicto entre estos. En 1549 es nombrado maestre de campo en sustitución de Gamboa.

Tras la firma de la paz los soldados españoles embarcan hacia Flandes reincorporándose al ejército imperial y otorgándose a Romero el cargo de capitán. En su vuelta a Flandes es destinado a defender las zonas del principado de Lieja de las tropas francesas. Poco después formará parte de la campaña de Picardía donde lo hacen preso tras la caída de Dinant. En 1577 vuelve a aparecer en la batalla de San Quintín (donde perderá la pierna) en la que comanda el centro del ejercito imperial en la decisiva victoria española, como recompensa recibe el hábito de la orden de Santiago. Ese mismo año comanda de nuevo a los ejércitos imperiales junto al conde de Egmont en la victoria de la batalla de Gravelinas.

En 1561 regresa a España desde donde parte al mando de tres compañías a reforzar las posiciones españolas en La Goleta. En 1562 regresa a España donde visita a sus familiares tras lo que se instala en Madrid, poco después es destinado a Italia recibiendo el mando de una compañía del tercio de Sicilia y acantonándose en Siracusa. En 1565 tras la muerte del maestre Melchor de Robles, es nombrado maestre del tercio de Sicilia y recibe ordenes de ir a socorrer Malta bajo el asedio otomano.

Tras la victoria el Malta el Tercio es enviado en 1567 a Flandes participando al frente de su tercio en la batalla de Jemmingen donde el duque de Alba conocedor de la disciplina y profesionalidad de los dos tercios bajo su mando los utilizo como cebo haciéndoles resistir la mayor parte del combate, lo que los tercios hicieron con auténtica eficacia. En 1569 es licenciado y vuelve a España donde reside hasta 1572 que parte de nuevo hacia Flandes al mando de seis compañías inexpertas.

Sus primeras actuaciones fueron en el asedio de Mons en el que Romero pierde un brazo de un disparo, durante el asedio también dirige el mismo una encamisada en el campamento del propio Guillermo de Orange al mando de 600 arcabuceros y de milagro se salvo el propio Orange. A finales de ese mismo año participa en el asedio de Haarlem donde de nuevo lucha en primera fila perdiendo ahora un ojo de otro disparo de arcabuz, no tarda en reponerse y sigue participando en el asedio hasta que la ciudad cae derrotada al año siguiente. También en 1573 participa en el fallido asedio de Alkmaar. En 1574 se le otorga el mando de una armada para socorrer la sitiada ciudad de Middelburg, sin embargo, la armada holandesa intercepta a los españoles derrotándolos y forzándolos a retroceder, el propio Romero pierde su nave y debe llegar a nado a la orilla. Participa también en la batalla de Mook dirigiendo a sus hombres en el asalto de las trincheras rebeldes, poco después toma parte en asedio de Leiden del que los españoles deben retirarse dado que los rebeldes liberan los diques de agua inundando los alrededores de la ciudad.

A estas alturas Romero se siente cansado por lo que comunica al gobernador de los Países Bajos su deseo de renuciar a su cargo, sin embargo, la guerra no lo dejará hacerlo, rápidamente su tercio compuesto ahora por tan solo 12 compañías avanza sobre Zierikzee tomando la ciudad. La alegría de la victoria dura poco dado que enseguida llegan noticias de que sus compañeros están asediados en Amberes por un ejército de nada menos que 20.000 rebeldes. De inmediato los hombres de Romero ponen rumbo a Amberes, por el camino los soldados amotinados en Aalst llegan a su encuentro los cuales para manifestar aún su descontento por la falta de pagas no ondean la bandera del rey pero si enarbolan imágenes de la virgen y cruces, los amotinados se unen al tercio de Romero y marchan tras el veterano comandante. A su llegada a Amberes la situación es delicada, la ciudad esta tomada por los rebeldes y los españoles resisten en la fortaleza interior de la ciudad, pero pronto nuevas tropas españolas acuden de todas direcciones en ayuda de sus hermanos de armas. Los soldados allí presentes se acercan a los de Romero y a los amotinados y le recomiendan descansar y reponer fuerzas, a lo que los amotinados responden: "Venimos con propósito cierto de victoria, y así hemos de cenar en Amberes, o desayunar en los infiernos" y al grito de "¡Santiago!" se lanzan hacia las murallas, el resto de los españoles los imitan. Poco después la ciudad cae y los rebeldes son aniquilados, tras lo cual como venganza contra la población que entrego la ciudad a los rebeldes traicionando a la guarnición española se saquea la ciudad.

Tras el Edicto perpetuo de 1577, las tropas españolas se vieron obligadas a abandonar los Países Bajos y fueron conducidas a Italia. Pero no dudaría esta nueva paz y una vez más Romero es convocado esta vez por Don Juan de Austria como Maestre de Campo General y se traslada a Italia donde reúne tropas con las que marchara a Flandes. En el trayecto entre Alessandria della Paglia y Solero le sorprendió la muerte mientras conducía las tropas montando a caballo, y así fue reclamado el maestre Romero cayendo al frente a sus hombres donde había vivido más de cuarenta años, por España y por su rey había perdido un ojo, una pierna, un brazo, tres hermanos y un hijo en combate, siendo un ejemplo de sacrificio, honor, lealtad y reputación.Un chico de diecieseis años que se convirtió en el ejemplo del perfecto soldado de los tercios.
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