Lo peor de los derivados del patroleo no son los plásticos que inundan los mares, ni el gasoil de los barcos, sino la ropa que usamos todos. Por ejemplo cada vez que lavamos una prenda de ropa - por ejemplo tejido polar o una sábana de coralina - en el agua se van miles de microplasticos que después bebemos y consumimos acabando en nuestro sistema vascular.
Lo paradójico es que hay grupos animalistas que están disuadiendo a la gente a que compre prendas de lana porque dicen que las obejas se estresan al ser trasquiladas. De ese modo cada vez hay menos obejas y pastores y dependemos más del petróleo. Reconozco que hay mucha gente bien intencionada, pero el mundo es muy complejo y no se arregla con cuatro consignas.
La alternativa que ya están usando muchas marcas son las fibras de madera, pero también hay mucha gente bien intencionada que no quiere que se corten árboles - aunque los de crecimiento rápido son un cultivo como el maíz o el trigo- . Por un lado queremos lo que nos puede dar la bioeconomia, pero por otro la bloqueamos.
En Las tendencias en el mundo de la moda se nota y cada vez usamos menos fibras naturales, usamos mas polímeros y cada vez tenemos más plástico en las venas.
