Bueno, esto ya va derivando y en estos momentos podemos hacer una porra de còmo va a acabar.
La cuestión es el rendimiento del barco y cual es la importancia, en general del ese rendimiento. Entendiendo que en regata la importancia es obvia, planteaba si ese rendimiento es prescindible para el crucerista, y aclaraba, que el paseo es una actividad distinta del crucero (que lo es), aunque las haga la misma persona en según qué ocasiones.
Lo demás son todo peras mentales; que si "correr es de cobardes y de malos toreros", que si "tenéis la sangre competitiva como horchata" que si tal y que si cual, pues son opiniones que hemos de aceptar, porque no insultan a nadie. Podrán gustar más o menos, pero son opiniones y mientras no caigan en el insulto, no hay nada que objetar, incluso a quien menosprecie un tipo de navegación, que tiene todo su derecho a hacerlo aunque yo no lo comparta.
Es innegable que nos podemos agrupar según nuestras preferencias a la hora de navegar, convertir esto en bandos beligerantes es una tendencia natural en la Taberna (y en más sitios, pero aquí no nos salvamos).
Volviendo al tema que nos ocupa... alguien ha mencionado una escala de prioridades que en crucero es cierta: 1- Seguridad, 2- Comodidad, 3- Rendimiento. Quizá en regatas el rendimiento ocupe el primero o segundo lugar. Pienso que realmente no es que no nos importe como cruceristas el rendimiento, sino que lo subordinamos en la escala de prioridades. Lo cual para mí no es que se prescinda de él, sino que se valora muy bien su coste especialmente en Seguridad y Comodidad. Si no compensa, obviamente se descarta. Pero nunca se desdeña, sólo se hacen trueques con él.
Atlántida, como bien dices, con mareas de 3,5 y 4m, la entrada a un caño, una barra, un bajo... todo esto se vé influido por la hora a la que seas capaz de llegar, pero sin llegar a esto: la hora de cierre de una gasolinera en un puerto o de los lugares de aprovisionamiento.
Rog