Originalmente publicado por Prometeo
Yo soy el menos indicado para contestar a la pregunta de Cesar, pero creo que acabar un barco es una empresa muy compleja que va más allá de las capacidades técnicas. En este proceso,- si bien es cierto que complica la cosa tener que adaptarte a lo que hay) recuerdo cómo se ha tenido que ir defendiendo las soluciones sobre la marcha y al combinarse tantas cosas, un pequeño ajuste tiene inmediata repercusión en varias derivadas.
Ayer comiendo, el jefe lo decía:
Si tienes varios barcos en una cadena de producción con todos los materiales y componentes necesarios en el almacén, y vas aprendiendo de los fallos del primero para evitarlos en el segundo, quizás puedas asegurar tiempos y evitar muchos problemas, pero haciendo una unidad, es imposible prever todos los atolladeros. Hay errrores de los proveedores que se equivocan al mandar el pedido, o llegan las cosas y no encajan - solo unos milímetros pueden liar un follón enorme.
Es normal que eso provoque mucha frustración y en ese momentos hay que tomarse las cosas como vienen y mantener la ilusión, - aunque todo hay que decirlo - al jefe le gusta gastar bromas y dice que no tengo sentido del humor -
Me pregunto como voy a tenerlo si después de un susto, al día siguiente con enfatizada gravedad me avisa de otro problema gordo, aunque acabe la frase riendo porque ya lo ha resuelto.
Así que cada vez que tocamos el final con los dedos, entre la multitud de detallitos que quedan y los que van apareciendo, hay que armarse de paciencia.
Yo creo que las prisas son malas consejeras tanto para construir un barco, como para hacer una travesía, incluso para enfocar la vida.
Las cosas buenas llevan su tiempo y mientras surgen los problemas hay que encontrar satisfacción en las pequeñas cosas. Escoger un color o un tipo de tela, valorar todo el mimo y el esfuerzo de Charo en que todo quede impecable es un auténtico deleite.
Creo que vale la pena ver las cosas a largo plazo y confiar. No hace mucho le explicaba a unos extranjeros una anécdota personal para explicar como entiendo una relación.
Cuando conocí a mi mujer, ya en aquel momento intuía la diferencia entre la pasión y el verdadero amor. La primera es pasajera y en parte fingida porque todos queremos causar una buena impresión. El verdadero amor surge a largo plazo, después de mucha vida compartida y empieza cuando aceptas los defectos del otro para aceptarte a ti mismo.
En aquel momento - todavía unos chavales- contraté un plan de pensiones para ella y le dije.
Vendrán días duros y también felices, pero siempre procuraré ahorrar para que algún día tengas tu sueldo. Incluso si te quieres marchar eres libre de hacerlo porque tendrás tu dinero aunque yo no lo tenga, de esa forma cada día tendré que ganarme tu afecto y respeto. Pasamos auténticas calamidades, incluso pase semanas enteras angustiado y llorando porque pensaba que no podía darle lo mínimo a mi hijo y cumplir con mi promesa de pagar todos los meses el plan de pensiones.
De eso hace treinta y cinco años y hace una semana que mi mujer ha terminado de pagar la cuota.
Con el mar hice un pacto parecido. Hace muchos años, después de pensar muy seriamente vivir del mar. Mi primo mayor, al que siempre he admirado y querido mucho, llegó a darlo por hecho, le parecía razonable. Tenía incluso un cierto reconocimiento como navegante. En aquel momento en el que pensé vender mi casa y dedicarme en cuerpo y alma al mar, un día en sueños le dije: no viviré de ti, no te pediré nada solo trataré de cultivar con paciente virtud el sueño de que algún día ya mas viejo y calmado del febril paroxismo que ahora me domina, me acojas y me des la oportunidad de vivirte de otra manera. Sin prisas de entregar el barco, sin la angustia de que los clientes no tengan todo a punto.
Y por eso ahora no tengo grandes retos y metas - le decía al jefe que me basta con que la almiranta disfrute de un buen baño en aguas más calientes que las del Atlántico desde la inmensa jupet que tenemos y poder disfrutar algún día de un placido fondeo en una cálita griega escuchando al jefe con su guitarra.
Cuando nos citamos en esa calita soñada hace muchos años en alguna entrada de este inmenso hilo, no sabíamos que habría de pasar tanto tiempo pero no me quejo de esperar porque he pasado momentos muy malos en los que me he sentido muy abatido, pero siempre me quedaban mis sueños y creo que esos han sido los que me han dado fortaleza para seguir
|