Es evidente que los únicos que tienen algo que ganar en esto son ANEN y la DGMM; unos, con el mercado forzado por las exigencias de la OM, y otros, con los beneficios de las sanciones, que se dirigirán sobre todo hacia las embarcaciones de bandera comunitaria.
No nos engañemos: la OM realmente no ha cambiado más que en detalles puramente cosméticos; su único propósito es forzar a las embarcaciones de bandera comunitaria a plegarse a los dictados de la DGMM.
También coincido con jadarvi y gregalet: la DGMM no va a dar su brazo a torcer: ha demostrado ser una de las Administraciones náuticas más arbitrarias y prepotentes, y cuando ha entrado en razón, lo ha hecho sólo después de mucho insistir (en muchas ocasiones gracias a ANAVRE

).
Como dice el cofrade jadarvi, habría que rehacer el texto desde el principio. Sugiero que en vez de presentar observaciones a cada uno de los artículos, ANAVRE proponga un texto alternativo, sin idea de retroceder ni un milímetro de él (quizá se podría tomar como ejemplo la reglamentación inglesa o belga

).
Y dado que el propósito principal de la OM es ir contra las banderas comunitarias, también soy partidario de la propuesta del cofrade gregalet: cartas a las embajadas (muchos lo hemos hecho ya), organismos internacionales, movilización de los armadores extranjeros residente, que también tienen interés en que la OM no salga adelante. En definitiva, ruido, mucho ruido, allí donde a la DGMM le resulte difícil llegar con su prepotencia.
Yo soy partidario de hablar con la DGMM y con ANEN, pero deben encontrarse a un oponente sólido: o aceptas mi articulado o te inundo a protestas, reclamaciones, recursos, etc. y el pretendido beneficio económico se lo llevarán otros, porque los clientes cautivos a la fuerza van a irse a comprar a otro lado. Donde más les duele, como dice el cofrade gregalet.
Saludos y
