Es una triste historia, pero es importante que se cuenten cosas así para que todos reflexionemos lo suficiente como para obrar en consecuencia.
Aunque el refrán insista en que 'no se escarmienta en cabeza ajena', el mar no da siempre una segunda oportunidad, e historias como la que nos has contado -que yo no conocía- son de gran ayuda, a pesar de que sea a costa de las vidas de otros, a quienes también recordamos con respeto al conocer los hechos.
Ayer mismo, y antes de leer tu relato, después de una reunión de trabajo en Málaga fuí hasta Caleta de Vélez por la vieja carretera y no por la autovía, simplemente para contemplar el mar. Era un verdadero espectáculo. El temporal de levante ha sido de los más duros que se recuerdan.
Evidentemente, ni en el puerto del Candado, ni en el de Caleta se hubiera podido entrar de ninguna de las maneras, y pensé en el de Málaga como una buena alternativa, en caso de que algún día nos coja una rasca y la cosa esté fea para volver a puerto. Eso si, el único Ferry que salió ayer de Melilla estuvo más de una hora esperando el momento propicio para entrar a puerto, pero lo de esta semana no es normal por estas aguas, ni mucho menos.
Salu2. Carmelo ( O L A J E )
