Navegando a la cacea entre 80- 85 millas de la costa, el mar como un espejo, dia despejado con avistamiento de un grupo de ballenas al que nos acercamos lo mas cerca que pudimos hasta que se sumergieron.
Y otro, si me lo permitis, tambien a la cacea, esta vez sobre las 45 millas cuando cantaron cinco carretes dorados al mismo tiempo.………..el climax para un pescador deportivo y al llegar de noche a un pueblo encantador de la costa da morte, que la cocina del bar ya estaba cerrada, pero Paloma, nos puso una fuente de percebes y no quiso cobrárnosla.....que encanto de mujer.

