Tuve ocasiónnde ver un barco que después de algunos años abandonado en un canal se fué a pique. Se trataba de un velero de unos ocho metros de bandera inglesa construído posiblemente en la década de los años sesenta o setenta del siglo pasado.
Ya en seco presionando el casco con los dedos lo agujereabas. La fibra tenía la misma consistencia que un saco podrido...en el que la capa más consistente parecía ser los restos de pintura.
Ignoro cuanto tiempo tuvo que transcurrir para llegar a ese extremo. Pero entendí que se trata de una patología que si no la paras va avanzando inexorablemente.
En otra ocasión entre una serie de barcos en seco y apuntalados sobre una cuna para pintar fondos, uno de ellos, en ocasión de un fuerte vendaval, resultó su casco atravesado por el soporte de la cuna, lo que produjo su vuelco con los brazos de la cuna atravesando su casco en uno de los costados, lógicamente el de sotavento.
“ Casualmente” el casco estaba cubierto de miles de pequeñas ampollas...
No tengo clara la urgencia con la que haya que reaccionar para reparar a partir de los primeros síntomas,posiblemente no haya dos casos iguales, pero entre la opción de permitir que el casco se vaya deteriorando inexorablemente o repararlo, el sentido común apunta a que la segunda alternativa es la correcta.
También es cierto que una reparación a medias o mal hecha, equivale a tirar el dinero cuando la causa es la humedad si ésta no se elimina completamente.
Por contra, si la reparación está bien hecha, es posible que el casco salga mejor impermeabilizado con los productos actualmente utilizados que con el gel coat aplicado en el astillero.
Si la idea es mantener el barco largo tiempo en poder de uno,la decisión correcta puede ser repararlo y pagar. Si la idea es venderlo, no quepa la menor duda que costará más venderlo con ósmosis que reparado, y por supuesto el comprador descontará el coste de la reparación, lo que equivale a pagar.
Conclusión, mal rollo!
Saludos
