Muchos de los que pululamos por esta taberna de piratas navegamos casi siempre solos con nuestro barco, y la verdad es que no necesitamos nada más.
Cuando largo amarras y me pongo al timón de mi barco, lo que voy buscando, si es que busco algo, es disfrutar del viento, el sol y las olas, y para eso no necesito a nadie más a bordo.
No es que menosprecie la compañía, si la hay bienvenida, pero las sensaciones de navegar son las mismas, siempre que esa compañía sea medianamente competente, porque en caso contrario, se trabaja el doble.
Yo he pasado por pantalanes de varias esloras, y te puedo decir que donde más agusto he estado es en el de las esloras pequeñas, que es donde estoy ahora.
Muchas veces voy al barco y ni siquiera salgo a navegar, me gusta hacer vida a bordo. Es más, creo que soy el único de mi pantalán que vive varios días en el barco, los vecinos ya me conocen. Y es fácil entablar amistad con ellos. Casi todos tienen barcos de motor, pues la mayoría son aficionados a la pesca, pero todos son buena gente, dispuestos a invitarte a una cerveza fría, y a que los invites, por supuesto.
Tan solo con echar una mano a la hora de atracar si estoy cerca, o ayudar a soltar amarras, es fácil conectar y comentar cualquier cosa.
Inténtalo, te sorprenderás. La gente de mar no suele defraudar.
Buena proa.
( Perdona por el tocho )
