Exacto. O bien:
a) Consiguiendo que de una vez por todas racionalicen la normativa absurda española, que es en lo que estamos. Y lo que debería ser.
b) Cambiándose de pabellón y olvidándose de problemas. Lo cual, a veces, tampoco es tan sencillo.

P.S.: parto de la base de que la obligación de la norma a los pabellones extranjeros no sale adelante ni de coña.