Me consume la envidia!
Y me entran tentaciones de meterme en obras para mejorar los acabados de mi barco.
Por suerte aún recuerdo el buen consejo que me dio un amigo: "si alguna vez te entran ganas de mover mamparos, cambiar instalaciones o, ya no digamos, construir otro barco, coge un martillo y pícate un dedo. Si cuando se te cure aún tienes ganas, te lo vuelves a picar."
Os felicito y espero que coincidamos algún día fondeados en algún lugar.
