Siempre he opinado que ante un peligro grande estamos alerta, pero una cadena de errores pequeños nos puede poner en una situación tan peligrosa o peor.
Pequeñas cosas que teníamos que haber reparado y no hemos hecho todavía, cosas que no están donde debieran o no están suficientemente firmes, cabos que debieran estar adujados y no están...un barco tiene muchos elementos y posiblemente hay que ser un poco obsesivo con su mantenimiento y orden...
Como vemos, ni volviendo de 17 años de navegación continuada, en un barco perfectamente conocido y sólido, a pocas millas ya de casa, los errores no perdonan...
El principal, creo, dejar la escotilla abierta navegando con olas de 10 metros, y el patrón no iba atado, lo que ya pudo ser un hombre al agua. Con el interior lleno de toneladas de agua y el caos producido por un vuelco, sin motor, sin BLU, sin bombas de achique ocluídas por restos y papel... la situación se volvía muy complicada, y aunque inicialmente pedían sólo una bomba de achique, la tentación debió ser demasiado fuerte y abandonaron el barco...que muy posiblemente aparecerá en algún sitio más adelante...
El bote amarrado en cubierta arrancado, la balsa igual, con los asideros tras ella...la mayor insuficientemente aferrada suelta, un piloto de viento Aries completo suelto por el interior, dos botellas de buceo...Ya sé que hablamos desde un teclado que no se mueve, pero conviene ver lo que les pasa a los que les pasa algo para que se nos metan bien en la cabeza hábitos, costumbres u obsesiones, como se les quiera llamar, pero que tanta importancia tienen cuando vienen mal dadas...
¿Está todo suficientemente firme como para permitir un vuelco de 360º? ¿los puntos de amarre son suficientemente sólidos? ¿cuando aferramos algo lo hacemos de manera sólida?, etc, etc...

