Hace muchos años, en el mar de Alborán. Con calma chica y navegando a motor nos encontramos con un grupo de calderones que formaban un numeroso grupo chapoteando e interactúando entre ellos. Apague el piloto y el motor y deje que el barco se acercara al grupo en silencio. La mandada ni se inmutó. Abordo éramos tres. Dos saltamos y nos bañamos rodeados de ballenas que nos miraban curiosas. Se acercaban casi al alcance de nuestra mano, pero cuando hacíamos el gesto de tocarlas, con un leve movimiento se apartaban.
Tiempo después vi el vídeo de una buceadora que había establecido una relación con un gran macho de calderon. En una escena se ve como la chica hace el movimiento de hacer un picado para bucear en profundidad. En ese momento la ballena se sitúa detrás de ella y la empuja con el Morro al fondo hasta que desaparece. Los segundos siguientes son eternos, pero al rato aparece la buceadora empujada nuevamente por la ballena.
Ese día fuimos conscientes de que fue una imprudencia nadar entre ellas. Obiamenre no son agresivos para los humanos, pero son animales muy poderosos que incluso jugando pueden ser muy peligrosos.
He visto muchas colonias de calderones y es cierto que estos sorprenden un poco por su comportamiento pues se acercan y golpean el barco. Normalmente ni actúan de esa manera. Están a sus actividades y a diferencia de los delfines, no parecen mostrar mucho interés por barcos y personas.
Sin embargo hay una publicación muy conocida que relata un encuentro con ballenas piloto que acaban hundiendo un barco. Me parece que no es posible, pero el relato parece muy real. Quizás el barco no estaba en su mejor estado e conservación, el caso es que naufragaron y pasaron muchas calamidades hasta que los encontraron.
