Dicen los judíos que "no hay mayor fanático que el converso".
Reconozco que yo, que creo que hecho de todos los deportes conocidos, en esto de la náutica empecé demasiado tarde. Y así me las gasto.
Al principio me marqué un objetivo optimista de navegar una vez al mes, lo que, viviendo en el infienno, creo que no está mal.
Pues bien, estoy consiguiendo navegar una vez cada 15 días. Tampoco voy a ir a más, lo reconozco; el resto, como buen pecador, lo necesito en mi infienno
El único problema es que, estando en Madrid, necesito cartas, derroteros y libro de faros para mis momentos de asueto y relax (tan escasos como los vuestros) y estoy un poco harto de cargar con ellos dos veces al mes.
En fin, da igual. Mañana parto muy muy prontito, cargado de documentos náuicos sobeteados, hacia mi otro mundo. Parece mentira que a tan sólo 4,5 horas exista un mundo tan distinto... al menos para nosotros, los del infienno.