Hola compañeros:
Una ronda de cerveza fresquita para el que quiera escuchar mis penas...
Navego desde crío (a vela, claro; lo otro no se yo si es navegar ;-).En los últimos 10 años he pasado por cuatro veleros diferentes entre los 9 y los 12 metros; todos maravillosos. He disfrutado y aprendido mucho. Les he dedicado todo mi tiempo libre y todas mis energías. He intentado viajar con ellos todo lo que mi tiempo y economía me han permitido (Baleares, claro, la costa catalana, el Norte de África...). Hasta viví en uno de ellos casi dos años.
Esta es la forma de que un currante normal se pueda permitir un barco. Creo.
No me puedo permitir ser como esos armadores que tienen el barco en el puerto para usarlo un par de veces al trimestre. Y venga pagar amarre, mantenimientos, reparaciones, etc. Olé por ellos, ojo.
Sin embargo, la vida me tiene casi casi en esa situación que no me puedo permitir.Y, si pudiese, no se si la querría.
Para mi navegar sigue siendo tan necesario como caminar. Pero es verdad que mi vida se ha llenado con otras muchas cosas, entre las que ocupa un lugar privilegiado una preciosa familia.
A veces navegamos. Pero me parece que el barco es un capricho demasiado caro para ese "a veces".
Total, que me planteo vender mi crucero de 10'5 metros con el que ya no viajamos y con el que, como mucho, navegamos por la bahía una vez al mes si hay suerte. "Cuando la cría crezca, ya volveré a buscar algo parecido para intentarlo de nuevo"... me digo a mi mismo sin mucha convicción.
Esto es lo razonable. Pero creo que mi corazón no va a entender a la razón. Así que estoy "acojonao".
Porque creo que es imposible dejar de navegar. Pero me gustaría que algún cofrade me contase sus experiencias en estas situaciones. Seguro que no soy el único que ha pasado por esto.
Disculpad el ladrillazo. Hoy he venido a la taberna preocupuado. A ver si os anima a compartir vuestra experiencia conmigo una nueva ronda
