En defensa de los diseñadores


, el barco que llega al agua es un producto en el que ha participado el armador o el astillero que quiere un barco concreto, el diseñador que lo plantea sobre el papel o pantalla y el astillero o personal que lo construye..
Todas las partes deberían saber al menos navegar, y diseñador y astillero, construír, y lo ideal es que las tres partes sepan construír y navegar..y se sepan entender..
Ninguna parte debe tampoco predominar sobre las demás, aunque en mi opinión, se tiende a improvisar mucho sobre la marcha y se le dedica demasiado poco tiempo a la planificación y al trabajo previo..
Y el producto final es siempre obra de un equipo, nadie puede llevar ni todas las alabanzas ni todas las culpas..
