Las rutas de tu vida no siempre las puedes marcar tu y hay que adaptarse. Cuando el alma se te alegra al ver la Mar ... ese sentimiento nunca desaparecerá.
Si, se puede dejar de ser armador de un barco, pero no de navegar, aunque sea en el pensamiento y aunque se salte alguna que otra lagrimilla al ver un velero deslizándose en la lejanía.
¡ánimo¡


