Originalmente publicado por Prometeo
Luis* lleva cinco años ganándose la vida en Ibiza sacando a turistas a navegar. Es patrón de barco, y cuenta con todos los cursos y papeles para hacerlo de manera legal. Sin embargo, cuando sale al mar, ve con impotencia cómo se llena de barcos y patrones piratas que desploman los precios y ponen en riesgo su puesto de trabajo: "Cuando cumples los requisitos legales juegas en desventaja respecto al que lo hace ilegalmente, y los precios están reventando".
Este capitán de barco prefiere no dar su nombre real por miedo a represalias en el puerto donde recala. No es el único. Otro empresario de Cambrils confirma que allí la situación es igual, y que ser patrón con todas las de ley no compensa: "Es un foco de ilegalidad. Los profesionales somos poco menos que esclavos. Cobramos entre 150 o 200 al día, pero trabajando las 24 horas, y el que lo hace de manera ilegal cobra lo mismo, pero invierte mucho menos en formación, seguros, etc.".
Barcos recreativos para uso lucrativo
El alquiler de barcos de recreo es un mercado en auge que en los últimos años ha atraído a cada vez más turistas que no pueden comprarse una embarcación propia pero no quieren renunciar a unos días en medio del mar durante sus vacaciones. En 2017, el mercado del chárter náutico aumentó un 24,7% respecto al año anterior y es ya el mejor posicionado del sector, sobre todo en Mallorca, Ibiza, Tarragona y la parte sur de la Comunidad Valenciana.
Pero con su incremento han proliferado también los particulares que quieren sacarle partido a su barco y las webs que, con un sistema similar al de Airbnb, los conectan con los potenciales clientes. "Esto cada vez se parece más a los hoteleros con el alquiler vacacional, se ha desmadrado", se queja Fernando Garzón, un empresario de Mallorca que ha vendido ya siete de los barcos de su flota de 42 debido a la competencia que están generando. "La semana pasada, en el puerto de chárter de Palma solo salió el 20% de la flota. Y esta semana, ya en pleno julio, empresas que cuentan con 15 barcos tenían parados hasta 11", añade José María Jiménez, presidente de la Asociación Patronal de Empresarios de Actividades Marítimas de Baleares (APEAM).
Para que un barco pueda usarse con fines lucrativos debe matricularse en la lista 6º, mientras que si es solo de uso particular basta con que esté en la lista 7º, unos números que deben figurar en su cubierta. Entre las dos categorías hay sustanciales diferencias: los requisitos de seguridad, el tipo de seguro, el número de inspecciones o el tipo de patrón que puede llevarlos, con los costes que todo ello conlleva. El problema, es que muchos barcos de lista 7º navegan llevando turistas a bordo de manera ilegal. "Se ofertan en webs que no piden papeles ni comprueban que el patrón sea profesional", denuncia Jiménez. Cuando la Policía o la Guardia Civil les pide explicaciones sobre los pasajeros a bordo, les basta con decir que son amigos o familiares y es prácticamente imposible demostrar lo contrario. "Siempre ha habido un poco de 'golferío', pero desde hace 4 años, cuando han empezado a surgir estas plataformas, es brutal. Nosotros tenemos un servicio de taxis y veo que nuestra situación es igual que la de ellos con Uber", añade.
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