ABANDONAMOS EL PAIS DE LOS VIKINGOS
Y el tiempo pasa inexorable, casi uno no se da cuenta de que todo llega a su fin, y la verdad que los días, cuando se disfrutan con intensidad, parecen que son más cortos. Los últimos amigos ya han regresado a España y con ellos la etapa Noruega toca a su fin, ya solo nos queda hacer planes para iniciar la tercera y última, no menos interesante, el regreso hacia la península vía islas Shetland, islas Orkadas, Escocia, Irlanda, sur de Inglaterra y Bretaña. Cuando por el Mediterráneo, los navegantes estos días preparan sus vacaciones veraniegas, nosotros con buen criterio, hemos de comenzar el regreso, la climatología en las altas latitudes a partir del mes de agosto se recrudece y si el buen tiempo nos ha acompañado los casi dos meses que hemos recorrido las costas escandinavas, no es cuestión de tentar a la suerte y aprovechamos el buen momento climático para cruzar el mar del Norte de Este a Oeste por los 60º
Este último mes, no hemos hecho singladuras de muchas millas, pero nos hemos llenado de naturaleza, hemos navegado por fiordos que su espectacularidad te dejan anonadado, hemos atravesado pasillos entre islotes de apenas unos metros de ancho, fondeado en lugares inverosímiles, en ocasiones amarrados a un árbol, naturaleza en estado puro, no esperaba a otra cosa.
Absténgase de venir a Noruega quien desee diversión de otra índole, la habrá, pero no la hemos visto, no existe el típico pueblecito al que llegas al atardecer y te tomas la cervecita en una terraza o en un pub, este es otro concepto de vida, aquí las poblaciones son más bien comunidades muy pequeñas, que apenas tienen en el mejor de los casos un supermercado y en el que no puedes comprar cervezas después de las seis de la tarde y las bebidas alcohólicas solo se venden en tiendas especializadas.
Noruega no es un país fácil para navegar, pero compensa con creces siempre que tengas unas buenas cartografías, mucho sentido común y un gran dominio de las capacidades de tu barco y su preparación. Tampoco es un país que se promocione demasiado de cara al turismo, lo hay, pero concentrado en ciudades como Bergen, Stavanger, Oslo y algunas poblaciones más, desde donde se hacen excursiones generalmente por los fiordos en embarcaciones de alta velocidad.
El país cuenta con apenas cinco millones de habitantes y más de la mitad se concentra en torno a las cuatro o cinco mayores poblaciones, por lo que el resto del territorio tiene una baja densidad habitacional. La gastronomía no es su fuerte, porque aparte del salmón, el bacalao, los quesos y algunas carnes marinadas, la cocina se queda un poco raquítica, todas las verduras que hemos visto en los supermercados son importadas de los países del sur.
Pero el país me gusta, sus gentes son muy amables, la náutica es tratada, no como un lujo, si no como algo tan habitual como tener un coche, de hecho, algo que nos ha llamado muchísimo la atención es que el gasoil náutico es más barato que el de automoción, pienso que tratan de penalizar los vehículos de combustión en favor de los eléctricos, los cuales ya ocupan un elevado porcentaje del parque motorizado.
Las marinas, que las hay a cientos son en su mayor parte clubs particulares, en los que nadie se preocupa en cobrarte la estancia o en algún caso hemos pagado una cantidad ínfima por el consumo de luz y el agua en todos los casos es gratis. Una muestra de lo que digo como ejemplo, amarrar en el puerto de Bergen, en el mismito centro de la ciudad más turística de Noruega, una embarcación de menos de 15 metros paga al cambio 33 euros por día, con todo incluido en el mes de Julio, que es la temporada más alta en Noruega, de hecho cuando llegué las primeras veces a primeros de junio, que solo estábamos un par de barcos amarrados al muelle, el de la famosa postal, no me cobraron nada.
Solo encuentro un inconveniente al país, e importante, que el otoño y el invierno son muy duros, por el frío y la falta de luz, si en junio la noche es solo una penumbra de apenas tres horas, en el mes de diciembre es lo contrario, el día es solo una claridad de pocas horas y eso para quienes estamos acostumbrados a la luz mediterránea tiene que ser muy duro.
Bueno, pues como decía al principio, ya me he quedado solo con mi pareja y aunque pensaba salir de Noruega a finales de mes, voy adelantar la partida ya que estos días tenemos un agradable viento sur de fuerza 3 para atravesar las escasas doscientas millas del mar del Norte hasta las islas Shetland y para lo poco que embarca la almiranta hay que hacer de la navegación a mar abierta lo más cómoda posible.
También me llevo un buen recuerdo de lugares vikingos, que en cierto modo era el propósito del viaje, sus costumbres, sus barcos y la visita al poblado que presentaré en la próxima película, que ya está montada, pero hasta que no tenga wifi no podré subirla a Youtube
Seguiremos contando.
Salud

Navegar por los fiordos, no deja indiferente a nadie, todos son distintos, en ocasiones los recorremos una y otra vez para enlazar unos con otros, tomando Bergen como puerto base, en muchos momentos
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El salmón ahumado, la especialidad noruega, del que en ocasiones damos buena cuente y nuestro paladar se está acostumbrando al salvaje, bastante diferente del que nos venden en el supermercado
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Navegar por pasillos estrechos entre islas, es como hacerlo por un río

Navegamos en la mayoría de los casos con vientos portantes, siempre con la mar como un plato

Atravesamos fiordos insólitos, aunque en ocasiones haya que hacerlo a motor
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Fondeamos en lugares recónditos y solitarios

Buena parte de la tripulación que me ha acompañado el periplo noruego, ha sido femenina

Aún pueden verse embarcaciones tradicionales vikingas, aunque en su mayoría dotadas de motor

Echaremos de menos fondeos insólitos, donde la masificación no existe y sobre todo el Carpe Diem que hemos practicado