Cita:
Originalmente publicado por caribdis
Lo que hace falta es un cambio cualitativo. Que entierren el paternalismo, el control punitivo y la táctica del escarmiento y el miedo...ya sabemos como funciona eso, fomenta la picaresca y divide a la sociedad en defensores y detractores de la mano dura, beneficiados y perjudicados...
Y claramente la seguridad que se obtiene no es mayor. Un ejemplo lo tenemos con el marcado CE, ¿ha habido incremento en la siniestralidad por mala construcción desde que todos los barcos de serie dejaron de precisar la aprobación específica de Inspección de Buques?
Creo que se puede afirmar que no, se han racionalizado las normas, se eliminó una ingente y asfixiante burocracia, y los astilleros asumen la responsabilidad de lo que construyen, que tampoco antes la administración asumía responsabilidades por un permiso de navegación mal dado.
Y no es pedir lo imposible, pero si nuestros únicos esfuerzos son para cambiar una coma de sitio, estamos tratando de perpetuar una situación que inevitablemente tendrá que cambiar...
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Esto lo sabemos todos, el problema es el secuestro vía mordida que impera en todos estos temas y a todos los niveles, aquí se usa desde tiempo inmemorial aquella máxima de;
yo rasco tu espalda y tu rascas la mía. Lejos de ser cosa del pasado lo vemos a diario en escándalos como el de las ITV, entre otros muchos.
Los mandamases de la DGMM saben perfectamente lo que hay, son plenamente conscientes de que ellos son el mayor problema y del espantoso ridículo que hacen en Europa con sus normas absurdas y tercermundistas, pero…………….poderoso caballero es don dinero.
Que algunos ya somos mayorcitos y hemos visto muchas cosas señores,
a otro perro con ese hueso, pero esto se soluciona en cuanto pillen a algún desinteresado legislador, o comerciante pasándose cromos del capitán trueno.
¿Ya nadie se acuerda de que una ITB costaba
24€ cuando la hacían los funcionarios y paso a costar de repente
300€ cuando se la regalaron a algunas empresas privadas?, es comprensible, seguramente tienen muchas bocas que alimentar y muchos favores que devolver.
No sé qué es peor, sí que nos roben descaradamente, o que nos tomen por gilipollas.
