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Antiguo 18-07-2018, 14:44
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Hermano de la costa
 
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Predeterminado Re: El Bahia las Islas por la ruta de los vikingos

TRAVESÍA DEL MAR DEL NORTE

En las primeras horas de la tarde de un espléndido y caluroso día, decimos adiós a las coloristas casas del puerto de Bergen, descargo la última meteorología antes del salto y que apenas varía de por la mañana, sigue el pronostico de viento del sur en torno a los catorce nudos y mar de un metro, ambos disminuyendo a últimas horas del día y algo de lluvia sin viento para el día siguiente por la tarde.

Dejamos atrás los últimos roquedales, bordeando la isla de Sotra, quince millas al norte de Bergen, el lugar más cercano para salir a alta mar, atravesando por un estrecho canal y bajo un puente de 32 m de gálibo. Tomo un rizo a la mayor por navegar tranquilo y no inquietar a la pasajera y pongo rumbo un poco más al sur de mi destino, Lerwick capital de las Shetland, a 185 millas, el motivo, evitar con bastante margen una zona de plataformas petrolíferas, distantes a sesenta millas de costa, todavía tengo presente el lío en el que me metí con los parques eólicos, cuando subíamos por la costa holandesa.

Una mirada, con cierta nostalgia, a la costa que dejamos atrás, por los buenos momentos pasados estos dos últimos meses, aunque no descarto retornar algún día de nuevo y como no me canso de afirmar, aunque sea repetitivo, Noruega me ha llenado
Ola corta y viento aparente de 16 nudos a un descuartelar, ideal para que el Bahía navegue por encima de los siete nudos y recortemos tiempo a la hora prevista de llegada, las 23h del día siguiente.

A media noche veo las primeras plataformas a lo lejos, dejo la más cercana a tres millas por estribor, es un decir lo de la noche porque a pesar de que la claridad nocturna ha descendido un poco, es una sensación extraña navegar sin las acostumbradas noches cerradas y sin poder definir las tres o cuatro estrellas que pueden distinguirse en la claridad nocturna de estas latitudes, pero por otra parte con luz de penumbra todo es más sencillo.
El viento ha bajado y la mar a rizada, he quitado el rizo y seguimos navegando rápido sin ningún inconveniente, únicamente en el AIS un buque cablero de más de doscientos metros de eslora, con maniobra restringida queda cerca de mi derrota y antes de que tome medidas para darle margen suficiente ya me están llamando por radio.
Me pone un poco nervioso cuando oigo una llamada al Bahía las Islas por radio y tener que afrontar una conversación en mi deficiente inglés, pero tras unos titubeos iniciales, logramos entendernos y llegar a un acuerdo de que con variar el rumbo diez grados al norte es suficiente para evitar el compromiso, nos deseamos una mutua buena guardia y cada cual a lo suyo, yo volviendo a mi rumbo inicial en cuanto me es posible.

No anoto más incidencias en mi libro de bitácora, que una navegación placentera con la brisa un poco más por la aleta y el cielo cubierto de nubes que dejan vislumbrar la salida del sol a las cuatro y media, de madrugada he dormitado a ratos acurrucado en la bañera hasta que la almiranta se levanta pletórica de que ha pasado buena noche, momento que aprovecho a meterme en el catre y dormir a pierna suelta un par de horas, mientras ella vigila el horizonte, si algún pesquero sin AIS acecha en las cercanías.

A menos de cincuenta millas de nuestro destino, tal como estaba previsto, el viento calma y el cielo amenaza lluvia, es buen momento para poner el motor en marcha, recargar baterías y dar un empujoncito para mantener la velocidad que nos lleve a destino antes de las 22h.
A veinte millas ya vemos con claridad las Shetland y a medida que nos acercamos resaltan las verdes praderas donde deben de pastar las miles de ovejas que producen esa lana que ha hecho famoso a este archipiélago perdido en el mar del norte, y que los vikingos ya hicieron suyo allá por el siglo IX.
A las veintiuna treinta largo el ancla en una bonita cala junto a la villa de Lerwick, la capital, hemos completado la travesía de doscientas dos millas en treinta y una horas a una buena media de seis nudos y medio, ahora unos días por la zona y en un próximo salto, cuando se ponga el viento favorable, a las islas Orkadas, distantes 60 millas rumbo sur.

Salud


Salimos de Bergen


Media noche en el mar del Norte

imagen jpg
Rufino en su puesto de guardia

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las Shetland a la vista


Praderas verdes

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Fondeadero en Lerwick
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