Cita:
Originalmente publicado por Marcos Montesier
A Marie, no le gusta navegar y vive en un barco, en el que viajamos, nuestra clave es viajar, usamos el barco para transportarnos de un sitio a otro llevando nuestras cosas, nuestra casa, a mi si me gusta navegar, pero tengo claro que si me dice que se acabo, al barco le dan por saco, solo es un barco.
Aun voy mas rizado de lo que me gustaria, el orden es excesivo y la limpieza tambien, pero las comidas son estupendas y siempre huelo bien. 
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Creo que Marcos ha dado con la clave.
Navego desde hace casi 20 años con mi Almiranta y ... se acabaron las burradas, las tormentas y las grandes olas. El barco es una extensión de nuestra casa y viajamos con ella a cuestas.
Desde siempre Lola ha estado implicada en todo lo relativo al barco. Hoy casi es ella la que tira de mi.
Y le he demostrado en varias ocasiones que es ella antes que ninguna otra cosa.
Sl principio yo reservaba determinadas actitudes para nuestras permanencias en el barco. Hoy es en el barco donde seguimos teniendo el contacto del día a día que fortalece nuestra pareja.
Naturalmente que hay roces, pero la necesidad de convivencia y la imposibilidad de salir de espantada, ayudan a minimizar las consecuencias de esos roces.
Y sobre todo tener muy claro que hombres y mujeres somos muy diferentes y que hay que encontrar un punto de equilibrio, tolerancia y comprensión para encontrar el punto de encuentro.
No me imagino prestando mas atención al chirrido de un grillete que a un gesto de mi compañera.