Nadie a quien guste el mar y navegar discrepará en la afirmación de que las Baleares son un paraíso.
El problema es que en pleno verano somos demasiados.
Una excursión de agosto, haciendo colas interminables para poder repostar, pagando amarres a precios prohibitivos si es que das con uno..,dejan un recuerdo agridulce.
La misma excursión a finales de mayo o principios de junio puede dejar recuerdos imborrables.
La saturación de visitantes, problema vigente en cualquier destino turístico, y la concentración del período masivo de vacaciones en unas pocas semanas hace, a mi criterio, muy difícil de resolver ese problema.
No se trata pues de señalar como culpable a un territorio, sino de ser realista y elegir entre un destino premium afectado por toda una seie de problemas que conlleva que deje de serlo en algunas fechas, o elegir otros destinos con menor reclamo, pero con servicios más asequibles.
Saludos
