Las generalizaciones son odiosas y tremendamente injustas. He conocido grandes navegantes y grandes impresentables en el mar. Y no hay ninguna relación con el tipo de barco o de titulación que tenían.
El sentido común, el respeto por los demás y la educación, tan necesarios tanto para navegar como para andar por el mundo, lamentablemente no se enseña en una escuela de navegación de recreo, ni en una escuela profesional, ni tampoco en la universidad.
Tampoco se enseña con días de mar ni paseando por el pantalán.
