
para la almiranta, tú, Peter y el cuñado.
Buen relato, angustiosamente divertido, aunque entiendo que a tu almirante no se lo parezca.
Desde el sillón, poniéndome en tu piel, decirte quue creo lo has resuelto bien. Seguro que no habrá una segunda vez, pues la tuerca ya te habrás ocupado de ponerla "firme".
En cuanto a frenar la cadena con la mano, sí que es un gran riesgo. Quizás el momento no te dejó pensar y reaccionaste instintivamente. La próxima, písala, como ya te han dicho.
Buena proa para seguir dirfrutando de la travesía.