Si mal no recuerdo, en "Al Na'ir, un hombre, una mujer, un océano", el autor cuenta cómo, durante su travesía al Caribe con el Sirocco Al'Nair, el motor le ayudó a capear una buena castaña.
Lo leí hace muchos años y siempre lo he tenido en mente, aunque nunca he tenido ocasión de experimentarlo.

